por Martita el Jue May 03, 2012 9:12 pm
El otro día presencié el colmo de los disparates en el Hospital Los Manzanos. Un taxista de Lardero persiguió hecho un energúmeno a uno de Logroño porque recogió a unos clientes que previamente había subido, gritando y agitando los brazos e intimidando a todos los que allí estábamos. Desde luego, no gana nada en imagen ni la clínica ni el ayuntamiento de Lardero con este tipo de individuos dando servicio